martes, 29 de marzo de 2016

Canción 1

CON  VOSOTROS  ESTA  
M. Manzano




Con vosotros está y no le conocéis
Con vosotros está: su nombre es el Señor (2)


Su nombre es el Señor y pasa hambre
Y clama por la boca del hambriento,
Y muchos que lo ven pasan de largo,
Acaso por llegar temprano al templo

Su nombre es el Señor y sed soporta
Y esta en quien de justicia esta sediento,
Y muchos que lo ven pasan de largo
A veces ocupados en sus rezos.

Su nombre es el Señor y está desnudo
La ausencia del amor hiela sus huesos,
Y muchos que lo ven, pasan de largo
Seguros y al calor de su dinero

Su nombre es el Señor y enfermo vive,
Y su agonía es la del enfermo,
Y muchos que lo saben, no hacen caso,
Tal vez no frecuentaba mucho el templo.

Su nombre es el Señor y está en la cárcel,
Esta en la soledad de cada preso,
Y nadie los visita y hasta dicen:
Tal vez ese no era de los nuestros

Su nombre es el Señor, el que sed tiene
Quien pide por la boca el hambriento,
Esta preso, esta enfermo esta desnudo
Pero El nos va a juzgar por todo eso.




domingo, 27 de marzo de 2016

Tema 2 .... DESAFÍOS DE LA IGLESIA FRENTE AL MISTERIO DEL TIEMPO

LA IGLESIA FRENTE A LA MODERNIDAD

I.      LA MODERNIDAD:
Es indudable que nos hallamos ante un momento de cambio. Ya el Concilio Vati­cano II, hace cuarenta años, reconocía que «la humanidad vive un período nuevo de la Historia». El proceso de cambio no ha dejado de acelerarse en estos últimos decenios. Nos dirigimos hacia una sociedad donde resulta complejo encontrar a Dios, aun cuando la mayor parte de la sociedad se declare creyente.
La pregunta que surge inevitablemente es si en este nuevo escenario habrá sitio para la Iglesia, o si habrá aún fe en la tierra en este nuevo milenio.
Romano Guardini, en un penetrante análisis publicado en Würzburg en 1950 siendo joven estudiante de teología, diagnosticaba:
«La imagen del mundo de los tiempos modernos se deshace. Aparece una nueva cultura no cristiana está en proceso de elaboración; ¿De qué tipo será la religiosidad de los tiempos que vienen?... La manifestación violenta de la existencia no cristiana será más importante que todo (...) Se desarrollará un nuevo paganismo, pero de carácter distinto al primero (...) La soledad de la fe será terrible (...) Nuestra existencia se enfrenta a una opción absoluta con todas sus consecuencias: las más grandes posibilidades y los peligros extremos”.
Frente a este escenario que se perfila en el horizonte con rasgos cada vez más precisos, la actitud más frecuente suele ser la de aquellos que San Juan XXIII, denominaba, profetas de desventuras, quienes «creen ver sólo males y ruinas en la situación de la sociedad actual. Repiten constantemente que nuestra época va de mal en peor en comparación con el pasado. Nosotros opinamos de modo muy diferente de estos profetas de calamidades que presagian la desgracia como si fuera inminente la ruina del mundo». Ya San Agustín, con su habitual astucia, corregía a sus contemporáneos, que se lamentaban de los tiempos que les habían tocado vivir, tiempos de invasiones bárbaras y de caída de un imperio, y que añoraban tiempos pasados.
Qohélet, con su peculiar escepticismo, afirma: «No preguntes por qué los tiempos pasados eran mejores que los de ahora. Eso no lo pregunta un sabio».  Y el cardenal Newman, por su parte, decía que cada siglo es semejante a los otros, pero a los que lo viven les parece peor que todas las épocas precedentes. Y concluía diciendo, por lo que se refiere a la suerte del cristianismo, que la causa de Cristo agoniza siempre.
 No tiene sentido, pues, andar comparando los tiempos presentes con los pasados ni medir a la generación actual con la anterior. Siempre se tendrá la impresión de que empeora. En lugar de lamentarse añorando los felices tiempos pasados, la Iglesia ha reaccionado siempre con un gesto audaz, lanzándose a evangelizar los tiempos nuevos que le ha sido dado vivir.
Para Ozanam la Iglesia desde sus orígenes no ha cesado de aceptar los desafíos que cada época de cambio le ha lanzado. Así sucedió en los tiempos de San Agustín, cuando la Iglesia, ligada al Imperio Romano desde los tiempos de Constantino, mientras lo veía derrumbarse bajo los golpes de los bárbaros, supo ir con audacia evangélica al encuentro de los invasores germánicos y convertirlos a la Buena Noticia del Evangelio. Porque por encima de la distancia temporal que separa ambas épocas, hay una especie de parentesco espiritual que las une. La nueva fe propuso un modo diverso de vivir el tiempo, de pensar las relaciones familiares, de concebir la muerte y el más allá. En plena crisis del Imperio Romano y mientras va surgiendo una nueva religiosidad, la fe en Cristo, en virtud de su novedad, satisface las aspiraciones más profundas del espíritu, tanto en la relación con Dios como en las relaciones humanas.
Este es el encuentro histórico en que nos encontramos. Después de años de confrontación con los movimientos culturales e ideológicos que han transformado profundamente el mundo en los últimos trescientos años, la Iglesia ha superado a los bárbaros con el Concilio Vaticano. El Concilio ha sido el intento de reconciliar a la Iglesia  en su apertura al mundo de hoy, no ha hecho sino un poderoso esfuerzo de discernimiento para tratar de acoger cuanto de bueno y positivo ha creado nuestro mundo, recorriendo a veces caminos lejanos de la Iglesia. No significaba la renuncia a la pretensión de Verdad, a la que la Iglesia no puede renunciar, sino al contrario, reconocer que en el hombre, aun herido por el pecado original, resplandece siempre algo de la imagen que Dios ha impreso en él, y es, por tanto, capaz, aunque limitadamente, de verdad, de belleza y de bien.
Pablo VI resumió esta actitud en su célebre discurso de Clausura del Concilio, magnífica pieza oratoria y verdadero programa para la Iglesia:
“La Iglesia, decía, se ha ocupado, sí, no sólo de sí misma y de la relación que la une con Dios, sino del hombre tal y como se presenta: el hombre vivo, el hombre todo ocupado de sí mismo. La religión del Dios que se ha hecho hombre se ha encontrado con la religión —pues tal es— del hombre que se hace Dios. ¿Qué ha sucedido? ¿Un encuentro, una lucha, un anatema?  La antigua historia del Samaritano ha sido el paradigma de la espiritualidad del Concilio.
Actividad Grupal:
1.     Elabora un cuadro sinóptico sobre
2.       Qué es el Concilio Vaticano II?
3.       A qué se llama paganismo?
4.       A qué llamó Juan XXIII, “profetas de desventuras”?
5.       El Cardenal Newman, concluyó sobre cada tiempo aparecido: “la suerte del cristianismo, que la causa de Cristo agoniza siempre”. Qué quiso decir el Cardenal?
6.       Cómo ha reaccionado la Iglesia frente a los tiempos nuevos que le ha tocado vivir?
7.       Ofrezca un ejemplo de la reacción de la Iglesia frente a los cambios de tiempo?
8.       Qué intentó el Concilio Vaticano II?
9.       La frase del Papa Pablo VI: “La religión del Dios que se ha hecho hombre se ha encontrado con la religión del hombre que se hace Dios”. Cómo entiendes esta expresión?
10.   La antigua historia del Samaritano ha sido el paradigma de la espiritualidad del Concilio. Por qué Pablo VI compara al Concilio con el Buen Samaritano?


lunes, 21 de marzo de 2016


LA CUARESMA

I.      PROCESO PEDAGOGICO: VER

       ACTIVIDAD 1:
I.                    VIDEO 1: Visualiza un vídeo de lo que algunas personas hacen en semana santa.
Responder a las siguientes preguntas:

1.    Nombra algunos de los males sociales que suceden, según el vídeo observado
2.    Hacia dónde nos conducen esos males?

II.    PROCESO PEDAGOGICO: JUZGAR
Información Básica sobre la Cuaresma:
La Cuaresma dura 40 días; comienza el miércoles de ceniza y termina antes de la última cena en el jueves santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de ser verdaderos cristianos que debemos vivir como hijos de Dios.

La Cuaresma en el tiempo litúrgico de conversión, que marca la iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

La Cuaresma es tiempo de perdonar,  Jesús nos perdonó los pecados derramando su sangre en la Cruz y se reconcilió con nosotros; siendo Él Dios, se mostró muy humilde con este gesto de amor y nos enseñó a perdonar aquellos que alguna vez nos ofendieron.

La Cuaresma es tiempo de pedir perdón a Dios, y a todos aquellos que hayamos ofendido sean amigos, enemigos, familia, etc.

La Cuaresma es el tiempo para confesarse; buscar el arrepentimiento por los pecados cometidos; buscar un sacerdote y confesar todos los pecados y recibir de Cristo, a través de sacerdote, le perdón de todos los pecados cometidos desde la última confesión hecha.

     ACTIVIDAD 2:

1.    Observan un vídeo:
     Después de haber observado el vídeo, en pareja responden a las siguientes preguntas:
1.       Nombra dos cosas a la que debes renunciar de manera personal.
2.       Por qué crees que debes renunciar a esas cosas?
3.       Qué necesitas para lograr renunciar?
4.       Qué esperas alcanzar después de renunciar?

5.       Qué mensajes desprendes de la cita de 2 Cor 5, 17  De modo que si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación; atrás ha quedado lo viejo: ¡ahora ya todo es nuevo!

Socializan sus respuestas. 
Autoevaluación: 15 min
1.       Qué aprendimos hoy
2.       Cómo lo aprendimos

III.   PROCESO PEDAGOGICO: ACTUAR

Participa de la Semana Santa y eleva un informe contando todo lo vivido, especialmente en el jueves santo, viernes santo y domingo de Resurrección.


I BIMESTRE

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