1ª Parte
LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
1. ¿Qué es la DSI?
La DSI es un patrimonio de enseñanzas
que se organizan
sistemáticamente: es un cuerpo de enseñanza
elaborada en el seno de la
Iglesia, como respuesta
histórica a los problemas económicos y sociales. Este patrimonio eclesial
de pensamiento y acción se ha ido organizando y
reorganizando en los últimos años, a partir de la Encíclica Rerum Novarum de León XIII (1891), bajo el nombre de “Enseñanza Social” o “Doctrina Social
de la Iglesia”, como
un conjunto de principios de reflexión
de valoración permanente, criterios de juicio
y orientaciones para la acción.
La DSI abarca todos los campos
en los que se desarrolla la convivencia
humana.
La DSI tiene su fundamento en la
dignidad de la
persona humana, haciendo opción preferente por el pobre (SRS 42)
La misión de Jesús y el ejemplo
de su vida han dejado claro su compromiso
con la dignidad y los derechos
de la persona humana, las necesidades de los más débiles, los más necesitados,
las víctimas de
la injusticia.
La DSI es parte esencial de la evangelización. El mensaje social de la Iglesia sólo se hará creíble
por el testimonio de las obras (St.2,14-18) (CA 57); enseñarlo es parte esencial de la fe y de a misión
evangelizadora de la Iglesia.
2. ¿Qué no es la DSI?
La DSI no es una doctrina política ni una doctrina
económica: La Iglesia no está para sumir un papel de poder,
sino de testimonio y servicio, le urge el anuncio del Reino de Dios.
La DSI no es una ideología
o corriente entre el capitalismo y el socialismo: El socialismo y el capitalismo son igualmente responsables de graves injusticias sociales, de métodos
y consecuencias moralmente rechazables. La DSI no se puede asimilar al programa de ningún
partido político, es esencialmente teología moral.
3. ¿Cómo se elabora
y aplica la DSI?: El contenido general de la
Enseñanza Social de la Iglesia
Las respuestas históricas de la Iglesia a
los problemas sociales se elaboran siguiendo
la dinámica inductiva del VER - JUZGAR – ACTUAR
Ver se trata de percibir
la realidad con sensibilidad, porque se trata de cuestiones que afectan a la persona, es ver con preocupación la realidad que tiene rostros humanos imborrables.
Para ver hay que percibir con la inteligencia, es informarse y comprender los problemas, las situaciones de injusticia, sus causas, los factores que las producen,
los mecanismos y las personas que las reproducen.
Para ver hay que analizar
en equipo, organizadamente,
con la ayuda de las ciencias
humanas y sociales, desde distintos puntos de vista, una misma realidad social.
Juzgar: es interpretar
la realidad
y distinguir qué es y qué no es proyecto de Dios
sobre el hombre
y el mundo en la vida concreta
de las personas,
colectividades y pueblos.
Es iluminar y valorar
qué conduce a la justicia y a la liberación
(gracia) y qué a la injusticia, opresión y dominación
(“desgracia”)
Para interpretar la realidad no hay que acomodarse a valores y tendencias sociológicas que sean mayoritariamente contrarias a valores evangélicos, pero tampoco
hay que ser
neutral. Desde la profesión de fe en Dios Padre Creador de Vida, la coherencia implica establecer juicios de valor a favor de la vida, por toda vida,
y en consecuencia en contra
de todo aquello que viola y destruye los derechos de la persona.
Actuar: es dar vida, dar existencia concreta a las elecciones y decisiones coherentes con los valores del Reino de Dios, porque la DSI está orientada a la praxis.
Actuar es comprometerse en actuaciones
concretas, es trabajar para eliminar las barreras de desigualdades, las estructuras y los mecanismos de injusticia; es crear
condiciones, grupos, comunidades, movimientos para influir en la transformación de la sociedad en dirección de la justicia social, la verdad, la libertad y la paz.
4. La DSI nace
del
encuentro del Evangelio con la vida de
los pobres: Origen de la DSI
La enseñanza social de la Iglesia nació
del
encuentro del mensaje evangélico y
de
sus exigencias, comprendidas
en el mandamiento
supremo del amor a Dios y al prójimo,
y en la justicia, con los problemas
que surgen en la vida de la sociedad.
a) Leer la Palabra
de Dios nos urge a estar con los pobres:
El compromiso social de los cristianos
no
es
una
novedad
de
último
siglo. Lo heredamos de la larga experiencia del Pueblo
de
Dios a lo largo de la historia. Un pueblo que
vive la religión al servicio de la vida, de la dignidad del trabajador, de la
familia, de los derechos fundamentales: “No habrá en tu tierra mujer que aborte” (Ex 23,26);
“No explotarás al jornalero
humilde y
pobre, le darás cada día su salario…No torcerás el derecho del extranjero” (Dt 25,14-18); “No ofenderás a
los pobres: los emigrantes, lo huérfanos, las viudas” (Ex 22,20-23); “Los pobres tienen derecho a
coger
los alimentos que necesiten para matar el hambre” (Dt 23,25)
b) Seguir el
mensaje de Jesús nos
lleva al encuentro del
necesitado
Jesús se presenta
en medio del pueblo: “Para abrir los ojos a
los ciegos, liberar a los oprimidos y decir a
los pobres que Dios les ama” (Lc 4, 16-19); Para estar con los marginados/as: los niños (Mc 10,1-16);
los pecadores públicos
(Lc 19,1-10); los enfermos (Lc 13,10-13).
Jesús tiene
credibilidad y
autoridad para
dictar
sus propios
principios y marcar el camino a sus seguidores: Los que quieran ocupar puestos importantes y hacer cosas por los demás (dirigentes, coordinadores…) tienen que servir
y
vivir con sencillez, en una sociedad que discrimina y humilla
a los/as
pobres, a los/as
que no pueden competir (Mc 10, 35-37; 42-43).
Frente a un mundo de desigualdades y de miseria, volcado en el ganar, gastar y gozar,
solo cabe: desacralizar las riquezas (Lc 18, 18-23); compartir
(MC 8,1-9); apasionarse por
la justicia y la solidaridad:
dar pan al que tiene hambre, trabajo
al inmigrante y al parado; condiciones de vida digna
al enfermo, al olvidado en la soledad
de la cárcel, de una familia rota, de una sociedad individualista (Mt 25,34-46)
c) La huella histórica de las primeras
comunidades cristianas.
La comunidad de los seguidores de Jesús entiende y vive, desde el primer momento,
su compromiso ante
los problemas sociales de manera singular con los
pobres y los
necesitados.
Las primeras comunidades cristianas están
formadas por personas de vida sencilla, cuyo distintivo de su valor e importancia no es lo que tienen
(Hch 3, 1-9) sino Cristo resucitado, En nombre de Cristo dan la mano al que está caído en el camino, aman al
pueblo y, a partir de su fe, son coherentes con sus principios:
Suprimen las barreras entre hermanos y cultivan el desprendimiento de los bienes
materiales (Hch 2, 44; 4, 32)
Tiene una especial sensibilidad y
preocupación por los pobres,
porque a los pobres se
les ama con obras y no de boca y
con
buenas intenciones (Hch 2, 45; 1Jn 3, 17-
18; St 2,14-18))
Se responsabilizan y se organizan para la distribución y utilización solidaria de los bienes (Hc4, 34-35)
Se castigan las conductas
de aquellos
que intentan engañar y aparentar que
dan cuando en realidad
acumulan insolidariamente (Hch 5, 1- 4)
Se movilizan en situaciones de primera necesidad para mandar ayuda
a los que están atrapados
en alguna calamidad (Hc 11,27-30;
2Co 8,, 1-15)
Eligen a algunos bien preparados y llenos del espíritu evangélico para administrar el dinero, no con mentalidad mercantil y comercial, sino para socorrer a los desatendidos (Hch 6, 1-10)
Rechazan la obtención de ganancias a cualquier
precio, vivir dominados
por los proyectos de ganar más y tener más cosas (Sant 4, 13-17)
Denuncian las riquezas acumuladas a costa del salario
no pagado; la vida de lujo y despilfarro ante las quejas
de los
trabajadores explotados
y la muerte
de
los
indefensos (Sant 5, 1-16)
Corrigen a los que no quieren trabajar y son una carga para los demás, a los que no valoran el trabajo y viven desordenadamente. (2 Tes 3, 6-12)
Los cristianos son hombres y mujeres como los demás pero tienen
claro lo que es libertad y libertinaje
(Gal 5, 13-24)
Comprenden que
no basta con tener una buena organización, medios económicos, ser expertos en realidades sociales,
etc… si les faltaba el amor les sobraba todo lo demás (1Cor 13, 1-13)
d) Después de la edad antigua:
A lo largo de la Edad Media sigue surgiendo, en
medio de
contrastes, una Iglesia servicial y caritativa: Con el rico patrimonio de las primeras
comunidades y de los Santos Padres, asistimos a la
creación de numerosas iniciativas sociales y organizaciones de caridad. Surgen grandes protagonistas en un
periodo de grandes contrastes.
Figuras
como
Francisco de Asís, que defiende el modo
de vivir de los primeros cristianos y el compartir sobre el atesorar, y Tomas
de Aquino que supo incorporar los temas sociales e
integrarlos en el tratado
de la justicia, anteponiendo el valor de la justicia y el derecho
a los
necesitados, al derecho de propiedad de los bienes.
En los tiempos modernos:
Hay una Iglesia que va a seguir manteniendo
su
distintivo de caridad y amor
a los pobres y a los débiles. Globalmente la Iglesia continúa su labor asistencial y
caritativa, siendo en la práctica casi el único socorro de
los débiles, los oprimidos y los desheredados.
Esta práctica de la caridad operante,
dando respuesta social a cada problema, ha convertido a la Iglesia en un canal de distribución de riqueza entre los pobres. Si bien no llegó a cuestionar el orden
social existente, generador
de las desigualdades.
5. Las encíclicas sociales: respuestas históricas a problemas concretos
El Magisterio de la Iglesia ha
ido formulando a través de sus documentos sociales una
reflexión orgánica, aunque cada documento es respuesta histórica a problemas concretos, a través de los que se han ido tejiendo principios de valor permanente,
criterios de juicio y directrices para la acción. Estos principios no han sido formulados orgánicamente en
un solo documentos,
sino a lo largo
del todo el proceso de la evolución histórica de la doctrina social.
Los documentos sociales
llamados Encíclicas (cartas escritas solo por el Papa sobre alguna social de su
tiempo y que afecta al mundo) han sido fundamentales para el proceso de formación de la
DSI, aunque hay muchos más, son los siguientes, y se distribuyen a lo largo de tres grandes etapas:
1ª etapa: De los orígenes hasta la convocatoria del Concilio Vaticano
II: Rerum
Novarum (León XIII), Cuadragésimo Anno (Pio XI), La Solemnitá (Pio XII))
2ª etapa: Del discurso
inaugural del Cncilio Vaticano II a Juan Pablo II (Mater et Magistra (Juan XXIII), Pacem in Terris (Juan XXIII), Gaudium el Spes (Concilio Vaticano
II),
Populorum Progressio (Pablo VI), Octogesima Adveniens (Pablo VI), Iustitia
in Mundo (Sínodo de Obispos 1971))
3ª etapa: el periodo
del pontificado de Juan Pablo II marcado por una
proliferación de documentos sociales hasta hoy: (Laborem Excersen, Sollicitudo Rei Sociales, Centesimus Annus)
ACTIVIDAD 1:
1. Elabora un proyecto de acción solidaria en favor de los niños más
necesitados.
2.
Responde a las siguientes preguntas en parejas:
2.1 Cuál es el propósito de la Doctrina Social de la Iglesia
2.2 Explica por qué la D.S.I. es esencialmente teología moral?
2.3 Con un ejemplo prácico de la vida real, describe la metodología de la
D.S.I. (ver – juzgar – actuar)
2.4 Qué de común descubres en la historia de la iglesia (biblia y post
biblia) respecto a Dios sobre los pobres?
2.5 Qué son las Encíclicas?
2.6 De qué tratan las Encíclicas?
2.7 Con qué y cómo respondió la Iglesia al problema obrero?
2.8 Con qué y cómo respondió la iglesia al problema de la paz en el mundo?
2.9 Con qué y cómo respondió la
iglesia al problema del desarrollo de las naciones del ercer mundo?
2ª Parte
CONTENIDOS DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
Los contenidos de la DSI están
expresados en Principios.
1. Principios generales
de la DSI
Se denominan principios generales
a todas aquellas orientaciones que son universales, permanentes y constantes.
Los principios originarios son cuatro:
El principio teológico:
Este principio afirma a Dios como realidad primera y suprema. Dios ha creado el universo y la persona
humana, y él es principio originario con su acción creadora y providente. Dios es la
causa primera, el fundamento
último y la finalidad de toda forma social.
La experiencia religiosa de Dios es a la vez una experiencia de salvación y liberación. Esta fe en Dios como padre de todos desencadena una corriente de fraternidad, de ahí
que el compromiso por la justicia, la paz, el bien común…no
es mera sociología sino expresión concreta
de
la fe en
Dios. Crear un mundo de hermanos supone un
compromiso serio para el/la creyente.
El principio cristológico:
Jesucristo, rostro humano
de
Dios,
al entrar
en la historia
de
la humanidad
ha redimido definitivamente a la persona
humana. La fe en la primacía de Cristo nos lleva
a la convicción de que todo
lo comunitario, y toda la historia tiene su fundamento y origen en la misión salvífica y
liberadora de Jesucristo.
Jesús es la proclamación de la Buena
Noticia a los pobres, la liberación de los oprimidos
es referencia obligada en
la tarea evangelizadora.
El principio antropológico:
Afirma la primacía total, de la persona por encima de todo el orden
material y en todas las
formas y ámbitos
de la convivencia humana. La dignidad de la persona humana, “creada a imagen de Dios” implica también un uso responsable de todos los bienes de la creación,
y una administración solidaria de
los mismos, para lograr un auténtico humanismo
y una justa convivencia social.
El principio del derecho natural: que afirma la existencia de
un orden
en la naturaleza, de la
ley natural, y de su origen divino. De este principio se deriva el tema básico del destino universal de todos los
bienes materiales creados para todas las personas y para todos los pueblos.
Estos cuatro principios originarios, son las bases de cimentación de toda la mentalidad
social, a partir
de ellos tomamos conciencia de que:
- la promoción de la caridad, y con
ella de
la justicia,
son dimensiones constitutivas de la fe, por tanto de la evangelización;
- La importancia y dignidad de toda persona humana nos lleva al empeño de liberar
y liberarnos de toda esclavitud, como parte del designio
de salvación integral querida por Dios;
- La presencia activa de los cristianos en la construcción de un mundo “para
todos/as” respetuoso con la creación, es exigencia de la fe que supone
caminar por los senderos de la liberación integral.
b) Principios derivados
La primacía de la
persona humana:
La dignidad de
la persona es el principio sobre el cual se organiza
toda la DSI. Ninguna persona es
más digna que otra, y no hay ningún proyecto político, económico, cultural
o social válido si no tiene como base ética común el principio de
la dignidad de la persona.
Afirmar la primacía de la persona es afirmar que las estructuras
sociales y
las instituciones sólo tienen razón de ser en la medida que se orientan a
la promoción y
desarrollo integral y
solidario de la persona humana.
Todos los bienes de la tierra deben ordenarse
en función de
la persona humana, centro y
cima de todos bienes.
El principio
de solidaridad:
La naturaleza de la persona
humana es social. La solidaridad es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el
bien común; es
decir
por el bien de todos y todas y
de cada uno y una, para que todos seamos verdaderamente responsables de
todos. Por solidaridad vemos al otro/a sea persona, pueblo nación, como un semejante nuestro.
La práctica de la solidaridad para con los pobres y de los pobres entre si es la forma de vencer los mecanismos perversos que mantiene las sociedades insolidarias. La solidaridad
es una virtud personal y social capaz de crear energías y condiciones para la justicia social, frente a la lógica del individualismo, la competitividad, los beneficios de unos pocos a consta de la mayoría.
El principio
de subsidiariedad
La subsidiariedad impide que las personas y grupos intermedios pierdan su legítima autonomía. De aquí se sigue que a todo
aquel que desea realizar
obras buenas, orientadas al bien común, los poderes
públicos deben concederle libertad para que las realice y prestarle la ayuda necesaria.
Según el principio de subsidiariedad una
estructura social de orden superior no
debe inferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior,
privándola de sus competencias,
sino que más bien debe sostenerla en
caso de necesidad y
ayudarla a
coordinar su acción con la de los demás
componentes
sociales, con miras al
bien común.
El deber de justicia y caridad se
cumple
cada vez más contribuyendo
cada uno al bien común según la propia capacidad y la necesidad ajena promoviendo y
ayudando a las instituciones así públicas como privadas, que sirven para mejorar las condiciones de vida del hombre.
Derecho-deber a la participación democrática
La participación se fundamenta en la igualdad fundamental de todos los hombres. La democracia es el sistema político que mejor garantiza la participación económica, política,
cultural. Religiosa, recreativa, legislativa…de todos los ciudadanos. No puede
existir verdadera sociedad que
parta sólo de arriba, creada por la imposición o la manipulación de
un Estado, padre o benefactor, que todo lo prevé lo planifica y
dirige.
El bien
común, ligado a la cuestión
ecológica
En relación a la cuestión ecológica, la naturaleza es un bien común, propiedad de toda la humanidad, y la práctica de la salvaguarda
de la creación es también una responsabilidad común (CDSI 451-487)
Es preocupante, junto con el problema del consumismo, y
estrictamente vinculado con él, la
cuestión ecológica. La persona, impulsada por el deseo de tener y gozar, más
que de ser y de crecer, consume de manera excesiva y desordenada los recursos de la tierra y de su vida misma.
La primacía del trabajo sobre los beneficios del capital
El trabajo de la persona hace
que esta sea creadora
y legítima consumidora de los
bienes producidos; es intrínsicamente
perverso explotar a los trabajadores/as
en beneficio del capital. Los cristianos/as deben ponerse al frente de la defensa de los derechos de los
trabajadores/as y de sus familias: salario justo, descanso,
garantías sociales, seguridad social, empleo digno, etc.
La opción preferencial por los pobres
La enseñanza social
de la Iglesia está
pensada y escrita
con
el objetivo último
de defender los derechos de los pobres. La solidaridad con los pobres y de los pobres entre sí es la señal de la fidelidad de los cristianos
y de toda la Iglesia al
Evangelio de
Jesús
En la protección de los derechos
individuales se habrá de mirar principalmente por los débiles y los pobres.
La gente rica, protegida por sus propios recursos, necesita menos de la tutela pública; la clase humilde, por el contrario, carente de todo recurso, se confía principalmente al patrocinio del Estado. Este deberá,
por consiguiente, rodear de singulares
cuidados
y providencia a los asalariados,
que se cuentan entre la muchedumbre
desvalida.
Quiero señalar
aquí la opción o amor preferencial por los pobres… este amor preferencial, con las decisiones que nos inspira, no puede dejar de
abarcar a las inmensas
muchedumbres de hambrientos, mendigos,
sin techo, sin cuidados
médicos y, sobre todo, sin esperanza
de
un futuro mejor: no se puede olvidar la existencia de
esta realidad.
La lucha por la justicia
Los cristianos/as no pueden
cruzarse de brazos esperando
que la justicia caiga, por encanto, de las manos de Dios. No es una lucha “Contra
alguien” sino a favor de la
mayoría de los pobres y sencillos del pueblo. Dios ilumina y fortalece
a quienes
se comprometen y dan la cara, a quienes
tienen hambre y sed de justicia.
El amor
por el hombre y, en
primer lugar,
por el pobre, en el que la Iglesia ve a Cristo, se concreta en la promoción de
la justicia… no se trata solamente de dar lo superfluo,
sino de ayudar a pueblos enteros —que
están excluidos o marginados— a
que entren en el círculo del desarrollo
económico y humano.
Esto será posible no sólo utilizando
lo superfluo
que
nuestro mundo produce en abundancia, sino cambiando
sobre todo los estilos
de vida, los modelos de producción y
de consumo, las estructuras consolidadas de
poder
que rigen hoy la sociedad.
El ejercicio de la libertad y la liberación
de las estructuras de pecado
La libertad no es algo dado sin más, la libertad
se construye y crece. Hay que superar el concepto individualista de libertad,
somos libres cuando las libertades son compartidas por todos/as. La construcción de la libertad es un proceso solidario de liberación: liberación del egoísmo sociopolítico, económico, cultural… Liberación
del pecado individual y social y de
las consecuencias del pecado en las
personas y las
estructuras de la sociedad.
La suma de factores
negativos,
que actúan contrariamente a una verdadera conciencia del
bien común universal y de la exigencia de favorecerlo, parece crear, en las personas e instituciones, un
obstáculo difícil de superar…
se debe hablar de « estructuras de
pecado », las cuales se fundan en el pecado personal y, por consiguiente, están unidas siempre a actos
concretos
de las personas, que las introducen,
y hacen difícil su eliminación.
La paz fruto de la justicia
La paz es la base de la convivencia social y política. Pero la paz de una sociedad, reconciliada y fraterna,
no existe sin justicia. La injusticia es
la gran fuerza destructora de la paz. La paz y la justicia caminan
junta abrazadas.
No hay que olvidar tampoco que en la raíz de la guerra hay, en general, reales y graves razones: injusticias
sufridas, frustraciones
de legítimas aspiraciones, miseria o
explotación de
grandes masas humanas
desesperadas, las cuales no ven la posibilidad objetiva de
mejorar sus condiciones por las vías de
la paz. Por eso, el otro nombre de la paz es
el desarrollo. Igual
que existe la responsabilidad colectiva de evitar la guerra, existe también la responsabilidad
colectiva de promover el
desarrollo.
ACTIVIDAD:
Ponemos en práctica el
principio: LA OPCION PREFRERENCIAL POR LOS POBRES
Instrucción:
1. El docente hace uso las TICs, para
seleccionar vídeos alusivos a la crisis mundial de pobreza en que viven
muchas personas y dialogan sobre lo visualizado.
2. Las alumnas se organizan en
grupo y siguiendo la ruta de la metodología: VER – JUZGAR – ACTUAR, se preparan
para conocer la realidad, identificar a su prójimo y asistirlo.
3. Las alumnas informan sobre
esta experiencia, utilizando la tecnología como cámara fotográfica y filmadora.
4. Luego usan la redes sociales para promover la concientización
cristiana del público en general.
5. Visualización de blog: http://ie35eduvigisnoriegadelafora.blogspot.pe/
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